Por eso, el día de hoy regalemos bendiciones, abrazos, risas, compartamos las mejores vivencias que llevamos a cabo durante estos 12 meses. Demos gracias a Jesús por aquello que nos otorgó y también por lo que nos quitó, pues todo representa una parte importante dentro del gran aprendizaje.
Yo, particularmente, estoy agradecida por una enorme cantidad de cosas, las cuales no podría mencionar en su totalidad aquí, sin embargo cabe mencionar aquel trébol que el viento de Dios me trajo y que llegó para quedarse...aquel amargo sorbo de tequila que no quise beber, pero que fue, a final de cuentas, a mi salud eterna...también aquellos muy queridos compañeros que desde ahora siempre serán parte de mi historia, y por su puesto, el dulce beso de mi hermosa familia que siempre me hace sentir viva.
Feliz Año nuevo. Dios bendiga sus vidas.
